Las razones por las que la hipertensión arterial se duplicó

La hipertensión arterial es conocida como el asesino silente, porque no provoca síntomas mientras va dañando poco a poco los órganos de quien lo padece. Esta enfermedad cardiovascular se duplicó a escala mundial en los últimos treinta años, según un artículo de la revista científica The Lancet.

El cardiólogo Diego Egas explica que este incremento se debe a múltiples factores. Entre los principales están la falta de políticas públicas, educación, prevención y control médico.

Políticas públicas.

De acuerdo con el estudio, la enfermedad bajó su prevalencia en países de ingresos altos y medios. Esto refleja mayor inversión en programas de detección, tratamiento y control. De hecho, en estos países, el número de pacientes diagnosticados que siguen un tratamiento es mayor.

Educación.

Es urgente educar a los estudiantes de todos los niveles, dice Egas, en temas relacionados a su salud integral. En los currículos se debe incluir clases de nutrición y ejercicio, dos elementos clave para prevenir enfermedades cardiovasculares. Se conoce que la mayor prevalencia de estas se da en sectores de menor nivel educativo.

Prevención.

Existen factores de riesgo que no se pueden modificar, como la carga genética, la edad y el sexo. Sin embargo, el paciente sí puede elegir comer más saludable, hacer más ejercicio, consumir poca sal y mantener un peso saludable.

Control médico.

Egas recomienda realizarse chequeos cardiológicos a partir de los 30 años. Si todo está en orden, el médico pedirá una revisión dentro de 5 años. A medida que el paciente envejece, se acortarán los intervalos de visita al especialista.

En Ecuador, hasta antes de la pandemia, al menos el 20% de la población mayor de 19 años tenía hipertensión, según datos de la encuesta STEPS. Se estima que este número haya aumentado debido al incremento de sedentarismo y malos hábitos de alimentación durante la pandemia.

Las consecuencias de esta condición son graves. A corto plazo, indica el especialista, se pueden dar roturas de vasos por niveles de presión muy altos, en zonas como la nariz o los ojos. También puede suceder en la cabeza, dando paso a las hemorragias cerebrales.

A largo plazo, la hipertensión puede ir dañando lentamente los órganos, como el riñón. Los altos niveles de presión pueden causar insuficiencia renal. También puede darse daño de la retina, daño del corazón, entre otros.