Retomar el ejercicio después del sedentarismo es cosa seria

Ahora que muchos están viendo los efectos del sedentarismo provocado por la pandemia del COVID-19 quieren retomar el ejercicio. Sin embargo, no se trata solo de volver a las canchas, pistas, gimnasios o piscinas; es esencial seguir un plan de reactivación.

“El primer error de los pacientes es creer que, porque no les duele nada, pueden empezar a trotar, ciclear o ir al gimnasio”, dice José Reinhart, médico deportólogo con 40 años de experiencia y director del Instituto de medicina del deporte.

Un cambio drástico en el estilo de vida puede provocar lesiones por desgaste o sobrecarga incluso muerte súbita.

Este cambio drástico en el estilo de vida puede provocar lesiones por desgaste o sobrecarga. En casos más graves, puede provocar problemas respiratorios, lesiones graves de corazón, e inclusive en raras ocasiones, muerte súbita. Para evitar estos daños, hay que acudir a un especialista en deportología y tomar en cuenta los siguientes aspectos:

Chequeo previo.

Realizarse un examen de idoneidad deportiva, que incluya chequeos clínicos, ortopédicos, traumatológicos, entre otros. El objetivo es garantizar que la actividad física que vaya a realizar el paciente no conlleve riesgos.

Tipo de ejercicio.

Con los resultados, el especialista podrá orientar al paciente sobre qué actividad realizar. Por ejemplo, dice Reinhart, si una persona tiene una pierna más corta que otra, artrosis o una lesión crónica de rodilla no será conveniente correr, pero sí ciclear o nadar.

Intensidad.

El médico sugerirá la intensidad, pero quienes no tienen acceso a un especialista, deben tomar en cuenta que hay que empezar de menos a más. Se puede empezar con caminata, pasar por el trote y llegar al objetivo de correr. De todas formas, el médico deportólogo insiste en que, aunque la caminata sea una actividad suave, no es para todos.

Calentamiento y calma.

Calentar al menos 10 minutos es fundamental para evitar lesiones. Ayuda a trabajar la elasticidad, flexibilidad y aumento de la actividad cardiaca. Regresar a la calma es igual de importante. Los estiramientos lavan el ácido láctico, una sustancia química liberada por los músculos durante el ejercicio. De esta manera, al día siguiente no habrá mayores molestias.

Alimentación.

Si se realiza ejercicio en la mañana, es necesario cenar un plato que incluya proteínas, como una porción de pollo, y carbohidratos, como pasta o arroz. Estos últimos son el combustible que se usa durante la actividad física. Se recomienda evitar el desayuno o comer algo ligero, para que la energía usada en la digestión no disminuya el rendimiento deportivo.

Hidratación.

Con el ejercicio, la temperatura del cuerpo aumenta. Este exceso de calor es eliminado a través del sudor. Si no se ha consumido suficientes bebidas hidratantes, el cuerpo no podrá regular su temperatura y, en consecuencia, el rendimiento físico será menor.

“El objetivo de realizar ejercicio es estar sanos y mejorar la calidad de vida”, recuerda Reinhart. Por eso es necesario tomarse en serio la actividad física, lo que permitirá prevenir enfermedades como la hipertensión arterial, diabetes, colesterol alto, sobrepeso, entre otras.