Siete mitos derrumbados sobre el colesterol alto


Lo primero que hay que saber sobre el colesterol elevado es que tiene dos nombres: dislipidemia e hiperlipidemia. Las causas son hereditarias o adquiridas, debido a un mal estilo de vida. Prevención, chequeos frecuentes y el seguimiento de tratamientos médicos en caso de tener la enfermedad evitan complicaciones, como arterias obstruidas, infartos o derrames.

Alrededor de la dislipidemia hay muchos mitos que impiden que la población haga un seguimiento adecuado de su salud. Vladimir Ullauri Solórzano, cardiólogo y presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Cardiología Núcleo Pichincha, desmintió siete mitos comunes sobre este trastorno:

Mito: El estrés es una de las causas del colesterol alto.

Realidad: Este trastorno es de origen hereditario hasta en un 20% de casos. El resto de casos son adquiridos. Las causas son los malos hábitos de alimentación, sedentarismo y consumo frecuente de alcohol y tabaco.

Mito: El mareo es un síntoma de la hiperlipidemia
Realidad: No hay un mecanismo real que demuestre que los lípidos elevados causan síntomas de mareo, que habitualmente reportan los pacientes.

Mito: Hay que realizarse exámenes solo si se está enfermo
Realidad: Los menores de 40 años deben realizarse un examen de perfil lipídico cada cinco años. Las personas mayores de esa edad deben realizarse el examen cada año. Quienes ya tienen un diagnóstico deben hacer un seguimiento más frecuente, según indique el médico.

Mito: Las personas delgadas no sufren de dislipidemia
Realidad: Este trastorno suele relacionarse con el sobrepeso y la obesidad. Sin embargo, hay personas muy delgadas con dislipidemia, como consecuencia de mal estilo de vida o de tipo familiar. Tienen mayor riesgo de padecer arteriosclerosis e infartos.

Mito: Los niños no deben realizarse exámenes de colesterol
Realidad: Los menores también pueden sufrir de colesterol alto, por lo que el pediatra debe hacer un seguimiento de las enfermedades de los familiares cercanos del niño o adolescente y del estilo de vida del menor. Los exámenes de perfil lipídico deben realizarse cada cinco años.

Mito: El tratamiento de la dislipidemia es a corto plazo
Realidad: El tratamiento es a largo plazo y de manera indefinida. La dislipidemia es una enfermedad crónica degenerativa, como la hipertensión o la diabetes.

Mito: El paciente puede decidir cuándo dejar la medicación para la dislipidemia
Realidad: Algunos pacientes dejan la medicación debido a que la relacionan con otros malestares. Sin embargo, deben consultar con su médico, quien hará una evaluación y decidirá si suspender y cambiar de medicamento. La suspensión por cuenta del paciente puede ser innecesaria y peligrosa.